Veteranos del Navi

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lunes, 13 de febrero de 2017

POEMA AL MONTAÑERO CAIDO



Este poema nostálgico, fué hecho por nuestro compañero Manuel Hoyos para recordar a los amigos montañeros, cuyas vidas se truncaron en su plenitud y que seguirán coronando eternamente, las luminosas infinitas cumbres. La realización del video es de Antonio Creus Carrasco. 

lunes, 7 de octubre de 2013

Leyendas de la Sierra del Guadarrama



Leyendas de La Pedriza

El Cancho de los Muertos

Cuenta la leyenda que el jefe de un grupo de bandoleros denominado “los Peseteros” tomaronen cautiverio a una señorita perteneciente a una familia aristocrática de Madrid que fue su compañera durante mucho tiempo. Un cierto día, por motivo de su profesión (bandido) hubode ausentarse, teniendo que venir a Manzanares con toda su cuadrilla, dejando al cuidado de la dama y del cobijo a dos de sus secuaces, que no tardaron en intentar abusar de la encomendada a su custodia. A tal efecto, los dos guardianes se sortearon quién sería el afortunado en poseer el más preciado tesoro de su capitán. El que fue elegido se dirigió al lugar donde se encontraba la que iba a ser una víctima fácil. Cuando la dama se percató de los propósitos del hombre que se la acercaba, demandó auxilio. A sus gritos acudió el compañero que antes se sorteó la posesión. Ambos se la disputaron en una lucha en que quedó muerto uno de ellos. Con el regreso del jefe, tuvo noticias de lo acaecido, y ante toda su cuadrilla,dictó sentencia; y el vivo fue condenado a llevar el cadáver a un terreno que fuera más apropiado que ese lugar, encaminándose pues, a los riscos del camposanto o de los muertos, donde tuvo que arrojar el muerto del que fue su compañero al peñascal cercano. La justicia al
muerto ya estaba, quedando por decidir el castigo que éste merecía por intentar apropiarse de lo que a su custodia se confía. Se le otorgó la muerte y, acercándose el capitán al reo le dio un fuerte empujón, para enviarle a hacer compañía al cadáver que antes había arrojado. En su caída cogió de un pie al jefe y los dos rodaron por los canchos hasta un lugar recóndito en que,
según el pastor, aún blanqueaban los huesos de los tres cadáveres. Después de todo esto la banda se dispersó, dejando como castigo abandonada en la sierra a la causante involuntaria de aquel suceso. Largo tiempo anduvo desorientada la dama por entre los canchales hasta que, un pastor local criado en esta Sierra apodado Mielro, se acercó a encontrarla y la condujo
hasta Madrid devolviéndola a su familia que la creía muerta...

La Cueva de la Mora